Maximizar el Consumo de Alimento: Clave para el Éxito de la Vaca de Transición
El período de transición, conocido como las tres semanas antes y después del parto, es uno de los momentos más difíciles para las vacas lecheras, ya que se enfrentan a numerosos desafíos fisiológicos, como el aumento en la demanda de energía, la disminución en el consumo de materia seca y un sistema inmunológico deteriorado, entre otros (Drackley , 1999). Estos desafíos hacen que las vacas sean altamente susceptibles a enfermedades metabólicas (e.g., hipocalcemia y cetosis) e infecciosas (e.g., metritis). La cetosis y la hipocalcemia son enfermedades metabólicas prevalentes que afectan al ganado lechero y se conocen como enfermedades "de entrada", porque aumentan el riesgo de otras enfermedades y pérdidas, al afectar el consumo de materia seca de las vacas y las funciones del sistema inmunológico. Por lo tanto, los esfuerzos en el manejo de la vaca de transición deben estar dirigidos principalmente a prevenir y monitorear estas dos enfermedades.
Uno de los objetivos principales para prevenir estas enfermedades metabólicas es minimizar la disminución en el consumo de materia seca que experimentan las vacas durante este período. Prácticas como la densidad de población adecuada, evitar mezclar las vacas de la primera lactación con las vacas más viejas, disminuir los movimientos de corrales, y el manejo adecuado de lo comederos son cruciales para maximizar el consumo en las vacas. Por ejemplo, las vacas de primera lactancia que se alojan con vacas mayores en un corral con exceso de animales durante el período cercano al parto producirán 1.6 lb/d menos de leche por cada 10% de aumento en la densidad de población por encima del valor recomendado (i.e., 80%) durante la siguiente lactancia (Nordlund et al., 2006). Además, estas vacas también pueden sufrir una disminución en el consumo de alimento y el tiempo de descanso, lo que las predispone posteriormente a enfermedades, como la cojera, baja producción de leche e infertilidad.
Cuando se trata de garantizar una densidad de población adecuada, se debe considerar que este parámetro se puede medir en función del espacio de los comederos o el número de camas en el corral. El tener más animales de los recomendados en los comederos puede aumentar el riesgo de enfermedades metabólicas, como cetosis, hipocalcemia y abomasos desplazados; mientras que tener más animales de los recomendados basado en el número de camas puede aumentar el riesgo de cojera (Nordlund et al., 2006). La densidad de población recomendada basada en el espacio del comedero es de 30" por vacas; mientras que el 80% de las camas llenas es la densidad de población recomendada en función del número de camas (Nordlund, 2011). Estas densidades de población recomendadas aseguran al menos una cama por vaca y suficiente espacio en los comederos para evitar desplazamientos del comedero de animales subordinados, lo que compromete el consumo de alimento. Además, es importante tener en cuenta el diseño del establo cuando se están llenando los corrales de animales de transición. Por ejemplo, en un establo de movimiento libre de dos filas de camas habría un espacio de alimentación en el comedero por cada cama; por lo tanto, la densidad de población en el comedero sería igual a la densidad población en las camas. Sin embargo, la mayoría de los establos lecheros modernos son establos de movimiento libre de tres filas de camas, lo que significa que el espacio de alimentación en el comedero se reduciría en un tercio si el 100% de las camas están llenas. Por lo tanto, se recomienda utilizar la densidad de población de los corrales basada en el espacio del comedero en establos de movimiento libre de tres filas de camas.
Otro factor a considerar cuando se llenan los corrales de vacas de transición es la barrera de alimentación en el corral. Por ejemplo, en corrales con cerraduras de cabeza ("headlocks"), las vacas solo usarán el 80% de los espacios del comedero, independientemente de la densidad de población de los corrales (Nordlund, 2011). Del mismo modo, en corrales con comederos de postes y rieles, se debe proporcionar espacio adicional por vaca para evitar que las vacas dominantes desplacen a las vacas subordinadas del comedero (Nordlund, 2011). Independientemente de los efectos negativos de tener corrales con alta densidad animal en la salud y el rendimiento de las vacas, muchos productores exceden la densidad de población en los corrales de animales de transición pensando que las vacas subordinadas esperarán para comer o acostarse hasta que las vacas dominantes terminen de usar el comedero o las camas; sin embargo, esto puede no ser totalmente cierto. El ganado vacuno son animales "alomiméticos" (animales de rebaño), lo que significa que les gusta hacer actividades (e.g., comer, acostarse) en grupo al mismo tiempo (Cook y Nordlund, 2004). Por lo tanto, si las vacas subordinadas no tienen un lugar en el comedero al momento de la alimentación, lo más probable es que su consumo se vea afectado. Un escenario similar sucedería si no hay suficientes camas para todas las vacas, lo que comprometerá el tiempo de descanso de las vacas.
Evitando la mezcla de vaquillas/vacas de primera lactancia con vacas más viejas a menudo es un desafío en los ranchos lecheros modernos debido a las instalaciones adicionales necesarias y los altos costos envueltos. Los principales efectos negativos de la mezcla se observan en vacas más jóvenes que deben competir con vacas más grandes y fuertes por comida y espacio para acostarse. Las pérdidas observadas son aún mayores cuando se combinan con una alta densidad de población. Por lo tanto, si las vaquillas/vacas de primera lactancia no pueden alojarse por separado de las vacas más viejas durante el período de transición, al menos la densidad de población debe mantenerse baja (80%), especialmente en el comedero (30 "por vaca).
Otra práctica que podría ayudar a mejorar el consumo en vacas en transición es minimizar el número de movimientos de corrales. Cada vez que las vacas se mueven a un corral diferente, se debe establecer la jerarquía animal, lo que lleva alrededor de 2 días (Cook y Nordlund, 2004). Durante este tiempo, los animales recién introducidos en el corral pueden experimentar una disminución en el tiempo de descanso y alimentación, lo que resulta en una disminución en la producción de leche y un aumento en el riesgo de enfermedades (Cook y Nordlund, 2004). Por lo tanto, minimizar los movimientos de corrales de este grupo de animales puede beneficiar el consumo de materia seca. Teniendo un corral combinado de vacas próximas a parir/maternidad, donde las vacas se mueven 21 días antes de la fecha de parto prevista y se les permite parir cómodamente, puede ayudar a reducir el número de movimientos de corral; sin embargo, el mantenimiento del corral y el monitoreo de las vacas que comienzan el parto deben realizarse estrictamente.
Quizás un poco más fácil de manejar, las prácticas de manejo de los comederos pueden tener un increíble efecto positivo en el consumo de las vacas en este grupo de animales susceptibles. En un estudio, donde se evaluaron diferentes barreras de los comederos y densidades de población, los investigadores encontraron que, independientemente de estos factores, el principal estimulante para que las vacas se levantaran y fueran al comedero era la distribución de alimento fresco (Huzzey et al., 2006). Otra práctica que se descubrió que estimulaba a las vacas a ir al comedero era el empujar la comida (Huzzey et al., 2006). Por lo tanto, la distribución de alimento fresco ≥2 veces al día y empujar la comida cada 2 h podría contribuir significativamente al consumo óptimo de la vaca. Además, otras buenas prácticas de manejo de los comederos, como proporcionar suficiente comida, para que las vacas puedan agarrar cómodamente la comida con su lengua, en el comedero al menos 23 horas al día (Caixeta et al., 2018) y alimentar esperando tener 5% de rechazo del alimento (Bach et al., 2008) también podrían ayudar a maximizar el consumo de materia seca en vacas en transición.
Incluso con las mejores prácticas de manejo, a menudo, debido a razones impredecibles como condiciones climáticas indeseables (e.g., olas de calor), las practicas de manejo para abordar los desafíos de la vaca de transición pueden fallar, lo que podría predisponer a los animales a enfermedades metabólicas. Por lo tanto, las prácticas para monitorear y tratar estas enfermedades "de entrada" deben ser implementadas para identificar y abordar, de manera oportuna, los problemas de transición del manejo de las vacas. El monitoreo rutinario de las concentraciones de minerales en la ración de mezcla total (dieta) de la vaca seca y del pH de la orina son prácticas comunes para garantizar que las prácticas de prevención de hipocalcemia funcionan correctamente. Del mismo modo, la evaluación del estado corporal de la vaca de transición y las concentraciones de cuerpos cetónicos (en orina, leche o sangre) son prácticas excelentes para monitorear el estado metabólico de las vacas en transición y modificar el manejo y/o tratar proactivamente a los animales cetónicos subclínicos si es necesario.
Nunca olvide que sin una dieta bien balanceada, que proporcione la cantidad adecuada de nutrientes, minerales y vitaminas para los diferentes grupos de vacas en transición, ninguna de las prácticas anteriores será efectiva. Por lo tanto, las reuniones de equipo con nutricionistas, veterinarios y consultores de la finca se deben realizar de manera regular para maximizar el manejo de la transición de las vacas, y estar un paso por delante del monitoreo y la prevención de problemas futuros.
References
- Bach, A., N. Valls, A. Solans, and T. Torrent. 2008. Associations Between Nondietary Factors and Dairy Herd Performance. J. Dairy Sci. 91:3259–3267.
- Caixeta, L.S., J.A. Herman, G.W. Johnson, and J.A.A. McArt. 2018. Herd-Level Monitoring and Prevention of Displaced Abomasum in Dairy Cattle. Vet. Clin. Food Anim. Pract. 34:83–99.
- Cook and Nordlund. 2004. Behavioral needs of the transition cow and considerations for special needs facility design. Vet. Clin. Food Anim 20:495-520.
- Drackley, J.K. 1999. Biology of dairy cows during the transition period: The final frontier?. J. Dairy Sci. 82:2259–2273.
- Huzzey, J.M., T.J. DeVries, P. Valois, and M.A.G. von Keyserlingk. 2006. Stocking Density and Feed Barrier Design Affect the Feeding and Social Behavior of Dairy Cattle. J. Dairy Sci. 89:126–133.
- Nordlund, Ken. 2011.Cow comfort drives transition cow success. Four-State Dairy Nutrition and Management Conference.
- Nordlund, Ken, Nigel Cook, and Garrett Oetzel. 2006. Commingling dairy cows: Pen moves, stocking density, and health. Proc American Association Bovine Practitioners. St. Paul, MN, 39:36-42.










